¿Qué pasa si proponemos otros esquemas que
alteren las cristalizaciones que fija el aula cliché? ¿Qué pasa si entendemos
al docente, ya no desde su autoridad jerárquica sino por su capacidad de ser un
armador de juego?
Las
relaciones de fuerza al interior del aula han variado. Ya no hay un solo
centro, sino muchos. El profesor deja de ser el cuerpo que contiene el saber,
la figura que arbitra las voces de un juego ajeno, el de los alumnos. Para
habitar las aulas actuales es necesario hacer un desplazamiento en el rol, un
pasaje de docente árbitro al docente armador.
El
docente que arma juego genera, junto al otro, algo que antes no estaba, porque
integra en esa instancia sus saberes y afecciones y las de los alumnos. En esa
dialéctica construye algo nuevo, que tampoco él esperaba. El docente armador ya
no espera un respeto a priori, ni da por sentado recibir una atención de sus
alumnos que reconoce esquiva; opera con los signos -muchos de ellos del orden
de lo no escolar- que lee más allá de la rigidez del claustro. Es un docente
que marca otros recorridos, aún sin salir del aula, que viaja y abandona las
convenciones y se aventura en unos terrenos pantanosos, con destino incierto.
Es decir, su tarea se amplía: enseñar también implica tener que generar las
condiciones para poder hacerlo. - See more at: http://www.revistaanfibia.com/cronica/aula-global-maestro-moderador/#sthash.te08rvTi.6BTZIyZO.dpuf
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